jueves, 30 de agosto de 2007

La incertidumbre de qué hacer

Después de la Europeade, esos diez días con mi grupo de jotas por Francia, Alemania, Dinamarca, etc... tenía más o menos decidido que ése seria mi último viaje y que abandonaría el grupo el próximo 8 de septiembre, coincidiendo con la última actuación en las fiestas de mi pueblo. La fecha se acerca... pero no sé que hacer.

Por un lado es cuestión de motivaciones. Ya no están las mismas que cuando comencé en el grupo: ya no me divierte como antes, ya no es lo mismo, creo que el problema es que ya no me siento tan valorado como antes, o mejor dicho, ni siquiera me veo valorado, casi, diría yo, utilizado en ciertas ocasiones en las que hago falta al grupo. Por otro lado, he de reconocer que el contexto humano y de gente es formidable, aunque me encuentre en el medio de entre padres e hijas, he de decir que me lo paso bien, excepto cuando se entra en la rutina. He de reconocer que una de las causas que también me impulsaron a dejar el grupo fueron las relaciones personales en la Europeade, pero en ese caso sólo era una persona, aunque esa persona me importe más que todo el grupo una y mil veces.

He pensado en cambiar de actividades, seguiré con las clases de baile, eso seguro, me hace gran ilusión el intentar ser capaz de bailar mis joticas (este año ya me he aprendido dos), aunque también he pensado por dejar el grupo de canto e intentar aprender a tocar la dulzaina, ya os comento que es todo cuestión de motivaciones, y ahora, me limito sólo a cantar las bodas (bueno, mejor dicho a tocar, porque ya ni me apetece cantar), porque a mi lo q me gusta es hacer segundas voces, agudos, etc... y no es que pongan buena cara cuando lo hago, y lo mismo pasa con las actuaciones cuando bailan las chicas. A mi me encanta cantar, pero si no lo puedo hacer de manera placentera, pues lógicamente es mejor dejarlo.

Todo esto ha vendido a la cabeza porque este fin de semana es el Encuentro Internacional de Danzas Regionales en Laguna, y esas cosas, que se salen de la rutina, es lo que le hace a uno animarse. Pero a partir del 8 de septiembre qué? volveremos a las bodas, a ir por compromiso y no por diversión? No lo sé, todavía no sé que hacer. Cómo en todo, hay que poner la balanza y tomar la decisión. Supongo que cuando este sábado vea a esa persona y cómo sea el trato también me ayudará a decidir, aunque por otro lado, después de su comportamiento tampoco se merece ser tan importante. El tiempo dictará sentencia.

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