martes 28 de agosto de 2007

Los esfuerzos merecen la pena

Este post de hoy quiero dedicarselo a todas esas personas, entre las que estoy yo, que vemos como se acercan los malditos exámenes de septiembre, que a parte de habernos estropeado unos días expléndidos durante el verano, amenazan con no librarnos de esas asignaturas para el año que viene; pero en especial quiero que estas líneas sean un apoyo para María y su ética.

Los que conoceis mi historial universitario sabeis que soy un pedazo vago impresionante que no se pone delante de un libro ni de casualidad. Sin embargo, este verano, sin saber de donde, me han venido fuerzas suficientes para ponerme a estudiar. Y todo se lo debo a dos personas. Por supuesto Elena, mi profesora de música mi primer año de instituto, hace muchos años ya, y que este año ha sido mi tutora de prácticas. Muchas veces la he considerado como mi segunda madre y ella sabe todo el afecto, cariño y admiración que la tengo. Ella me ayuda tanto a nivel personal como académico, y el hecho de que sueñe tanto como yo en el día en que apruebe las oposición y se cumpla mi deseo de ser profesor ha hecho que me dé ánimos en la dificl tarea de estudiar. Ella ha hecho crecer en mi esa fuerza de voluntad necesaria para, en un día como hoy, ser capaz de estar cuatro horas sin levantarme de un asiento. Seguramente muchos los haceis a menudo, pero yo no, nunca habia pasado de las dos horas.

La otra persona a la que se lo quiero agradecer es Julia. Ella no se da cuenta, pero el hecho de ir a estudiar con ella me obliga a no dejarme vencer por las ganas de levantarme y hacer otras cosas. En casa, seguro que pronto sustituiría los libros por el ordenador o los dardos; yendo sólo a la biblioteca pues al final, como nadie me controla, pues me voy sin haber estado lo suficiente. Pero cuando esta ella ahi, pues no sé por qué, pero estudio. Y este septiembre tiene que haber recompensa.

Todos sabeis de mi pesar con cierta asignatura de Psicología, pero este año, convocatoria de septiembre, matriculado por tercer año, y siendo anual, con un parcial suspenso con un 3 y otro no presentado, pienso acabar con el letargo y sacar más de un cinco. Estoy convencido de ello, no queda la más minima duda. Nunca pensé que sería capaz de terminar ese temario, una de las asignaturas con mayor tocho de las que hay en magisterio musical, pero lo he logrado. Ya he conseguido mirarmelo entero y lo que es más importante, asimilarlo.

Son muchos esfuerzos, sólo con la meta de adquirir un hábito de estudio para el año que viene preparar las oposiciones. Y cómo me dijo mi profe, merece la pena. Mucha suerte María en tu examen de ética y al resto de personas que nos examinamos en apenas diez dias o incluso menos. Y muchas gracias por haberme hecho estudiar a Julia, y sobretodo, a ELENA.